Oligoelementos

 

Es sabido que en la clínica diaria, la mayor parte de pacientes se dirigen a la consulta por pequeños trastornos, por sensaciones de malestar, con síntomas más o menos localizados y es lo que llamamos, de forma habitual, síntomas subjetivos funcionales.

Desafortunadamente, estos síntomas son tratados normalmente a través de remedios sintomáticos, paliativos, sustitutivos. Esta forma de tratamiento nos lleva con demasiada frecuencia a enfermedades yatrogénicas que aumentan cada día más. 

La medicina funcional procura prevenir estas evoluciones de lo funcional hacia lo patológico, equilibrando las funciones psico-fisiológicas. Somos conscientes de que toda disfunción no controlada degenera hacia lo orgánico.

Desde los trabajos de Gabriel Bertrand, se ha comprobado que la utilización de ciertos oligoelementos en cantidades pequeñas, fisiológicas, juegan un papel biológico esencial. Su acción catalítica es indispensable para el funcionamiento de los sistemas enzimáticos que participan en las vías metabólicas que mantienen y aseguran la vida y su renovación.

La otra gran ventaja de la oligoterapia es que debido a la baja concentración de sus preparados, permite su administración durante mucho tiempo sin ningún tipo de contraindicaciones.

La oligoterapia es una terapia que regula y esta desprovista de efectos yatrogénicos. 

BREVE HISTORIA

Los oligoelementos se emplean empíricamente desde la Edad Media. Sus usos, sin embargo, no adquieren una gran importancia debido a que no se basan sobre unas serias y racionales bases teóricas y, sobre todo, faltaba la investigación clínica estadísticamente significativa.

La época del empirismo podemos mencionar dos episodios particulares que denotan una gran fantasía por parte de los protagonistas de estas historias médicas.

El primero hace referencia a la observación hecha por Basilio Valentino, en base a las investigaciones realizadas por Arnaud de Villeneuve en el siglo XIII, acerca de algunas personas enfermas de bocio, enfermedad endémica de las zonas alpinas, que mejoraban con la administración de trocitos de esponja marina asada.

Algunos siglos después, el francés Coindet relacionó los efectos positivos de esta terapia con el yodo contenido en las esponjas, que intervenía en el metabolismo de la glándula tiroides. Mucho más adelante, en el siglo pasado, hubo otro curioso empleo empírico de un metal en la “clorosis”, enfermedad que afecta a la sangre relacionada con un dismetabolismo del hierro, que hoy prácticamente ya ha desaparecido. Estos “terapeutas”, pusieron por una cierta cantidad de tiempo, limadura de hierro en una jarra de vino de la Mosela y luego se lo dieron a tomar a sus pacientes.

A parte de estos episodios que pertenecen a la protohistoria de la oligoterapia, los primeros verdaderos tentativos, que conceden dignidad y credibilidad científica a las experimentaciones con los oligoelementos, son de finales de 1800.

Fue Gabriel Bertrand, con sus experimentos de bioquímica enzimológica, quien descubre que algunos oligoelementos tienen un rol catalítico indispensable para la vida. Y es Jacques Ménetrier, verdadero padre de la oligoterapia, quien tomando en consideración los trabajos de Bertrand y de Sutter, sienta las bases de la que se llamará medicina funcional.

Esta teoría se basa en la enorme cantidad de trabajos de investigación clínica, aproximadamente 100.000 casos, reunidos y conservados en el centro de Investigaciones Biológicas de París, donde trabajó Ménetrier con sus colaboradores.

Su escuela, y la de otros ilustres médicos franceses entre los que se destaca H.Picard sobre todo por sus estudios sobre reumatología, desarrolló la oligoterapia de forma racional, obteniendo brillantes resultados y dejándonos esquemas terapéuticos extremadamente interesantes.

Papel biológico de los oligoelementos

La mejor manera de comprender el significado biológico de los oligoelementos es la de profundizar en el aspecto enzimológico de la cuestión.

El término oligoelementos se utiliza los países latinos para indicar aquellos elementos químicos, sobre todo, metales, que encontramos en pequeñísimas cantidades en la materia viviente ( del griego oligos = poco ). En los países anglosajones se utiliza la terminología “ trace-elements”, elementos traza precisamente.

Desde el punto de vista de la cantidad, consideramos válida la definición que da Forsenn en los años 70: “oligoelementos son todos aquellos elementos químicos que se encuentran en concentración igual o inferior al 0,01% del peso seco del cuerpo humano”. Esta definición evidencia dos cosas:

  • Los oligoelementos forman parte del organismo humano.
  • Se encuentran en pequeñísimas cantidades y, por lo tanto, se diferencian de los elementos químicos que encontramos en cantidades mayores.

Esta diferencia no se refiere sólo a la cantidad, sino tiene también un rol biológico. Para comprender la función biológica de los oligoelementos es importante recordar los constituyentes fundamentales del protoplasma humano.

  • Los elementos mayores.
  • Los oligoelementos.

 

Los elementos mayores

El grupo de los elementos fundamentales o elementos mayores está constituido por 11 elementos químicos que se encuentran en el protoplasma bajo forma de algunas moléculas inorgánicas (agua, trifosfato de calcio y algunas más) y de numerosas moléculas orgánicas como los lípidos, los glúcidos, los prótidos, los ácidos nucleicos y otras sustancias más o menos complejas.

Los elementos mayores son los siguientes:

Hidrógeno, Oxígeno, Carbono, Nitrógeno (que en sus combinaciones químicas constituyen la mayor parte del peso humano, aproximadamente el 96%) y Calcio, Fósforo, Cloro, Sodio, Potasio, Azufre y Magnesio. Hoy en día la mayoría de autores colocan el Hierro entre los oligoelementos, porque se encuentra en cantidades muy pequeñas con respecto al peso total del organismo humano. Si bien aceptamos esta nueva definición, es necesario subrayar que el hierro se encuentra en pequeñas cantidades, pero mayores que las de otros oligoelementos.

Los oligoelementos

El segundo grupo, el de los oligoelementos, representa pocos gramos de peso en la totalidad, y esta constituido por los siguientes elementos químicos:

Manganeso, Cobre, Yodo, Zinc, Cobalto, Molibdeno, Níquel, Aluminio, Cromo, Bismuto, Siliceo, Litio, Estaño, Flúor, Selenio, Hierro, Germanio y Vanadio.

Quince de estos elementos elementos químicos  se consideran esenciales; éstos son:

Fluor, Yodo, Selenio y Siliceo ( metaloides );Cromo, Cobalto, Hierro, Litio, Manganeso, Molibdeno, Niquel, Cobre, Estaño, Vanadio y Zinc ( metales ).

Los elementos mayores y los oligoelementos se diferencian, además que de las cantidades, por sus roles biológicos, que son distintos y específicos.

El primer grupo, en efecto, tiene un rol fundamentalmente estructural y energético, porque se encuentra en forma de agua, de proteínas que son las más importantes constituyentes estructurales del protoplasma, de componentes de los huesos, de los dientes ( Ca y P ), de los fluidos corporales ( Cl, K y Na ), de la sangre ( Fe ), etc…Además, los constituyentes de los glúcidos y de los lípidos ( C, O, H ) representan las principales fuentes de energía del protoplasma humano.

Los oligoelementos, en cambio, tienen roles de tipo estructural o funcional según la molécula a la que se unen.

Si la molécula es una sustancia orgánica no enzimática, el rol del oligoelemento en cuestión será de tipo estructural como lo es el Hierro en la hemoglobina y el Yodo en la tiroxina.

Si, en cambio, el oligoelemento forma parte de una encima, como cofactor metálico, entonces su rol será funcional porque intervendrá en un modo altamente específico para catalizar una determinada reacción bioquímica, colocandose de esta manera en el complejo sistema del metabolismo humano.

Es este aspecto funcional que nos interesa, ya que, siendo las enzimas los catalizadores biológicos que controlan el buen funcionamiento de las reacciones bioquímicas que regulan el metabolismo, son por lo tanto indispensables para la vida humana. Si los oligoelementos forman parte del papel enzimatico, significa que son indispensables para la vida del hombre.

Los grandes dominios de los oligoelementos

  1. En la nutrición:
  • Hierro y hemoglobina-mioglobina.
  • Yodo y hormona tiroidea.
  • Cobalto y vit.B12
  • Zinc y crecimiento (multiplicación celular ).
  • Cobre y síntesis del tejido conjuntivo.
  • Selenio y antirradicales libres.
  1. Acción farmacológica: (a dosis fuertes, es decir, supra-fisiológicas)
  • Zinc y tratamiento del acné inflamatorio.
  • Fluor y tratamiento de la osteoporosis.
  • Yodo y bloque tiroideo.
  • Oro y tratamiento de la poliartritis reumatoidea.
  • Litio y psicosis maniaco-depresiva.
  1. Acción oligo-catalítica: (a dosis muy pequeñas e infra-alimentarias)

Puesta en evidencia desde hace muy poco tiempo, con grandes dificultades metodológicas bajo el plano analítico (dosis). Fisiológicas (conocimiento muy reciente) y terapéuticas.

 

Los catalizadores

Un catalizador es un cuerpo que, por su simple presencia, hace que otros cuerpos entren en reacción, sin participar directamente en esta, logrando así acelerar las reacciones químicas y permitiendo que estas se lleven a cabo en un menor espacio de tiempo y con un menor gasto energético. Para que un oligoelemento actúe como catalizador es necesario que cumpla los siguientes requisitos:

  • Preparados en soluciones sin ningún aditivo.
  • Deben ser sales orgánicas, hidro y liposolubles, con un grado de acidez débil, desprovistos de toxicidad, débilmente ionizados y de fácil integración en los cíclos biológicos.

Las enzimas

El término enzima deriva del griego (en Zumé = en la levadura) y tiene origen en el siglo pasado, cuando Pasteur y los Büchner efectúan experimentos bioquímicos para demostrar que la fermentación se produce gracias a la estimulación producida por la acción catalítica de sustancias especiales, las enzimas justamente que se encuentran en las levaduras.

Es sólo en el siglo pasado que Fischer, Summer y otros logran aislar algunas enzimas hasta obtenerlas puras en estado cristalino y estudiar la estructura química y la actividad biológica de las mismas.

Estos estudios dieron como resultado algunas conclusiones muy interesantes; mencionamos tres de ellas porque están relacionadas con la relación entre enzimas y oligoelementos.

  • Todas las enzimas que se han estudiado hasta ahora muestran una estructura proteica.
  • Una gran cantidad de enzimas estudiadas contiene, como cofactor de la estructura proteica, un oligoelemento.
  • Las enzimas, verdaderos catalizadores biológicos, son responsables del desarrollo regular de las reacciones bioquímicas en las que se basa el equilibrio biológico de nuestro organismo; por lo tanto son indispensables para la vida y el bienestar de nuestro organismo.

Un déficit de oligoelementos puede llevar al bloqueo, aunque parcial, de un sistema enzimático, con el consiguiente desequilibrio metabólico y reflejos negativos en el estado de salud general.

Oligoelementos y enfermedades funcionales

Los oligoelementos son cofactores metálicos de las encimas y que, por lo tanto, son indispensables para el correcto y armonioso desarrollo de las reacciones bioquímicas que se producen en el metabolismo humano.

Nuestro organismo esta constantemente recibiendo información y respondiendo a diversos estímulos externos de forma diferente.

Un trastorno funcional es una respuesta del organismo que intenta adaptarse y va a depender de varios factores:

  • Factores circunstanciales (climatológicos, polución, ruidos, etc.)
  • Predisposición.
  • Agresiones externas (microbianas, virales)
  • Traumatismos (accidentes, operaciones quirúrgicas, etc.).
  • Estrés ( psico-afectivos-profesionales-sociales).

 

Relación entre carencia de oligoelementos y estado de salud

Esta correlación carencia/estado de salud se caracteriza también por otro aspecto: la reversibilidad de este estado.

Está comprobado, en efecto, que reintroduciendo los oligoelementos metálicos que faltan, antes que la enfermedad cause lesiones irreversibles, se corrige el estado de carencia, se compensa el déficit enzimático, se reequilibra el metabolismo y, por lo tanto, se vuelve al estado de salud o, por lo menos, se detiene la evolución de la enfermedad funcional. Este mecanismo compensador nos lleva a sacar algunas conclusiones. Antes de nada hay que destacar que, si una carencia de oligoelementos produce distintos tipos de alteraciones funcionales o estructurales y si la administración del oligoelemento en cuestión soluciona el problema, se puede determinar una analogía muy singular entre los oligoelementos y las vitaminas.

También cuando hay una carencia de vitaminas en la alimentación se producen alteraciones morbosas en el organismo; y, cuando se vuelven a introducir de manera adecuada, se vuelve al estado de salud.

Esto sugiere la idea de que hay que considerar a las preparaciones de oligoelementos como complementos alimentarios altamente biodisponibles y no como fármacos, si bien naturales, y ha llevado a algunos investigadores a definir los oligoelementos como “vitaminas inorgánicas”.

 

Carencia de oligoelementos y acción catalítica

Tratando de sintetizar los principios de la oligoterapia clásica hemos insistido en el concepto de carencia de oligoelementos, entendida como causa de enzimopenia, o sea como desequilibrio metabólico que lleva a la enfermedad funcional.

Hay que precisar sin embargo un concepto. Sin duda el empleo terapéutico de los oligoelementos se basa en la necesidad de corregir eventuales carencias, pero esta acción primaria no es la única y no es tampoco la más importante.

Hay que reconocer a los oligoelementos otra acción, siempre de tipo catalítico, que está, dicho con las palabras de Ménetrier, “dirigida hacia la regulación de los intercambios iónicos. Es esta última acción que nos parece constituir la base de la terapeútica funcional. En efecto, algunos oligoelementos (elementos químicos denominados “de transición ) parecen tener características física aptas para favorecer intercambios iónicos justamente debido a su estructura electrónica”.

La acción catalítica de los oligoelementos

Esta acción catalítica de tipo enzimático se efectúa gracias a la fuerte dilución e ionización de las preparaciones oligoterapéuticas; es completamente distinta a la que se puede obtener con las cantidades ponderales presentes en las preparaciones sólidas que,  bajo forma de sales generalmente como tratamiento  nutricional de aporte ponderal. Estos intercambios iónicos, esta particular reactividad química de las preparaciones catalíticas, que significa gran biodisponibilidad, hace que los oligoelementos intervengan de manera correctiva en los terrenos orgánicos.

Se trata de una intervención en la globalidad diatésica, o sea que veremos que se modifican tanto las características intelectuales, psicológicas, físicas como las manifestaciones pre- o parapatológicas. Aunque no se llegue a la curación, se manifiesta de todos modos una mejoría neta y general y se podrá actuar positivamente en los tratamientos de prevención de los distintos tratamientos de prevención de las distintas patologías. Se trata, por lo tanto, de dos acciones distintas: una, que corrige una determinada carencia y otra, que produce una regulación iónica por medio de la acción catalítica de un oligoelemento administrado en una forma altamente ionizada porque esta altamente diluido.

Obviamente, la cantidad de oligoelemento en solución será pequeña, pero no infinitesimal, o sea que se medirá en milésimas de miligramo. En este sentido no podemos hablar de cantidades homeopáticas, aunque la oligoterápia  no sólo es compatible con la homeopatía , sino que a menudo las dos terapias se asocian. En síntesis, podemos decir que la medicina funcional, gracias al empleo de la terapia catalítica con los oligoelementos, se dirige “antes que nada a los mecanismos íntimos de la materia viviente para regularizarlos”, reestableciendo orden y armonía donde hay desequilibrio y desarmonía. En este sentido hay que considerar a la oligoterapia como tratamiento causal que tiende a eliminar, en sentido global, las causas y no sólo los efectos del desorden diatésico.

 

OLIGOELEMENTOS Y DIÁTESIS

 Diátesis y terreno orgánico

Vamos a analizar los posibles empleos terapéuticos de lo oligoelementos. Considerando que la actividad biológica de estos es de tipo catalítico, es lógico pensar que también el mecanismo terapéutico será de tipo catalítico.

Es oportuno a este punto tener en cuenta los experimentos clásicos de Ménetrier y subrayar lo que este gran maestro de la medicina entendía por diátesis. Con este término, en la medicina clásica, se definía la predisposición de un sujeto a contraer una determinada enfermedad.

Es oportuno, a este punto, tener en cuenta los experimentos clásicos de Ménetrier y subrayar lo que este gran maestro de la medicina entendía por diátesis.

Con este término, en la medicina clásica, se definía la predisposición de un sujeto tomando en consideración las características intelectuales (memoria, capacidad de concentración, creatividad, etc.), el tipo de sueño del sujeto y su tendencia o no a cansarse, además de la predisposición a contraer determinadas enfermedades.

Ménetrier subdividió a sus pacientes en cuatro grupos homogéneos, o sea en cuatro diátesis que llamó de la siguiente manera:

  • DIÁTESIS 1 O ALÉRGICA.
  • DIÁTESIS 2 O HIPOSTÉNICA.
  • DIÁTESIS 3 O DISTÓNICA.
  • DIÁTESIS 4 O ANÉRGICA.

Tabla 1 – Diátesis Alérgica o del Mn

Características intelectuales y psicológicas

Enérgico, volitivo, impetuoso, pasional, se exalta fácilmente, optimista, confía en si mismo, nervioso, irritable, irascible, ama las novedades, necesita estar en actividad, iniciativa, carácter abierto, constante en los sentimientos, memoria selectiva.

Comportamiento físico

Astenia por la mañana, cansancio que desaparece con la actividad, hiperactivo por la noche. Sueño irregular.

Predisposición a las enfermedades

Migrañas periódicas, alergia a los agentes externos, rinitis alérgica, dolores, molestias de la digestión e intestinales (nerviosos), gota, hemorroides, menstruaciones abundantes, a menudo dolorosas y con intervalos breves.

Oligoelemento diatésico: MANGANESO

 

 

Tabla 2 – Diátesis 2 Hiposténica o del Mn – Cu

Características intelectuales y psicológicas

Calmado, ponderado, equilibrado, indiferente, no pasional, escasa memoria, metódico, con autocontrol, economiza los esfuerzos.

Comportamiento físico

Cansancio frente a los esfuerzos, cansancio por la noche, necesidad de descansar y de vacaciones. Sueño bastante bueno.

Predisposición a las enfermedades

Fragilidad de las vías respiratorias, infecciones, inflamaciones, reacciones linfáticas y digestivas, hipomenorrea, alergia por autointoxicación, artrosis, cefalea, diabetes, obesidad, celulitis, laxitud de los ligamentos, artritis, trastornos de la excreción.

Oligoelemento diatésico: Manganeso – Cobre.

 

 

Tabla 3 – Diátesis 3 Distónica o del Mn – Co

Características intelectuales y psicológicas

Ansioso nervioso, emotivo, melancólico, pequeñas crisis depresivas, mala memoria, mala concentración, envejecimiento general y orgánico precoz.

Comportamiento físico

Cansancio progresivo a lo largo del día, más acentuado al terminar la tarde, cansancio en las piernas. Sueño mediocre, se despierta durante la noche.

Predisposición a las enfermedades

Alteraciones neuro – vegetativas, de la circulación y cardiovasculares, hipertensión, úlcera, gastralgias, espasmos, colitis, dificultad de excreción, cálculos, cuperosis, pesadez en las piernas, artrosis, cefalea, alteraciones psíquicas, obesidad.

Oligoelemento diatésico: Manganeso – Cobalto

 

 

 

Tabla 4 – Diátesis 4 Anérgica o del CU – AU – AG

Características intelectuales y psicológicas

Falta de vitalidad, depresión, obnubilación, indeciso, voluble, desencantado, falta de memoria, falta de concentración, muy relajado, disgusto por la vida.

Comportamiento físico

Cansancio continuado, escasa o nula autodefensa física y moral, laxitud general. Sueño: Insomnio, pesadillas nocturnas, angustia.

Predisposición a las enfermedades

Escoliosis, fiebre, reumatismo grave, poliartritis, bloqueo linfático, infecciones agudas y recidivas, degeneración de los tejidos, senilidad global, caquexia (debilidad orgánica con adelgazamiento).

Oligoelemento diatésico: Cobre – Oro – Plata.

 

EL SÍNDROME DE INADAPTACIÓN

Además de las cuatro diátesis, es importante evidencia un síndrome que se puede encontrar en cualquiera de los cuatro terrenos orgánicos. Es un síndrome que se define de inadaptación porque representa la dificultad, por parte de algunas glándulas endocrinas, de adaptarse a los estímulos que la hipófisis envía.

En particular este síndrome se puede manifestar a cargo del eje hipofisario-genital y del eje hipofisario-pancreático. En el primer caso la inadaptación se manifiesta en el eje hipófisis-glándulas genitales y los síntomas son los siguientes:

Eje hipofisario-genital:

  • Retraso en el desarrollo.
  • Impotencias sexuales de tipo funcional.
  • Disfunciones del aparato genital femenino (desórdenes menstruales, síndromes perimenopáusicos,etc.).

La terapia catalítica de este síndrome de inadaptación hipofisario-genital consiste en la asociación Zinc-Cobre, gran regulador de esta esfera endocrina, que se asocia de todas formas a la asociación catalítica diatésica específica de ese determinado paciente.

Eje hipofisario-pancreático:

  • “hambre canina” antes de las comidas.
  • Somnolencia después de las comidas.
  • Sentido de vacuidad intelectual.
  • Sudores repentinos.
  • “coupe de pompe”, término francés con el que se define un estado de “flogera” repentina y muy acentuada.
  • Rápidos cambios de humor.

Para este síndrome de inadaptación se emplea, como asociación catalítica, el Zinc-Níquel-Cobalto.

También en este caso, obviamente, habrá que asociar siempre los oligoelementos diatésicos específicos del terreno orgánico del sujeto que se está tratando.

La asociación Zn-Ni-Co resulta útil para las hiperglucémias moderadas, o sea aquellas aún sensibles a los tratamientos dietéticos, mientras que para la diabetes declarada los resultados son escasos y los oligoelementos pueden, como máximo, ayudar al tratamiento insulínico.

OLIGOELEMENTOS DIATÉSICOS Y COMPLEMENTARIOS 

Hemos visto que para cada diátesis hay oligoelementos específicos que hemos llamado diatésicos y que son el Manganeso, Manganeso-cobre, el Manganeso-Cobalto y el Cobre-Oro-Plata.

Cada una de estas asociaciones catalíticas produce una modificación beneficiosa de la diátesis del sujeto, realizando una intervenciónterapéutica causal.

Con esta intervención se realiza una verdadera medicina del terreno, en el sentido que se trabaja para equilibrar las autodefensas del sujeto. Es sabido, en efecto, que cuando se efectúa una terapia catalítica con elementos diatésicos, corrigiendo uno carencia determinada, tendremos, como efecto global, la eliminación de un determinado episidio morboso y un impacto positivo en todos los otros aspectos específicos del terreno.

Mn

Con el Manganeso obtenemos, en el caso de la diátesis 1, no sólo la desaparición, por ejemplo, de la sintomatología alérgica, sino también una atenuación de los distintos fenómenos hiperérgicos, característicos de estos sujetos, en el campo intelectual, psicológico y físico.

 Mn-Cu

En el caso de la diátesis 2, en cambio, donde el problema es el de una carencia general de defensas orgánicas y de resistencia, con la asociación sinérgica Manganeso-Cobre se obtiene un marcado desarrollo de autodefensas, reforzando globalmente el terreno del sujeto, que se vuelve más resistente con respecto a las agresiones microbianas y virales (especialmente las del aparato respiratorio y ORL) y a la fatiga física en general.

Mn-Co 

En la diátesis el individuo está en fase distónica y la asociación catalítica Manganeso-Cobalto combina la acción moduladora del Manganeso con la fuerte acción antidistónica del cobalto. Esta diátesis, típica de las personas de media edad, pero lamentablemente presente también en edades inferiores, en estos tiempos dominados por el estrés y por la contaminación del medio ambiente, se podría definir la diátesis del ansia. Si no la bloqueamos rápidamente se puede agravar de manera irreversible el estado distónico, llegando a menudo a la anergia.

Cu-Au-Ag 

Por lo que se refiere a la diátesis 4, el cuadro anérgico impone una intervención radical para estimular un terreno muy extenuado, donde las autodefensas físicas, intelectuales y psíquicas están gravemente comprometidas.

En este caso el cobre se asocia con el oro y la plata, dos metales que pertenecen al mismo grupo en la tabla periódica de los elementos.

Esto significa una configuración electrónica periférica similar, lo que otorga a estos tres metales un sinergismo catalítico muy fuerte, que da como resultado una acción terapéutica validísima porque estimula la reactividad del terreno anérgico.

Justamente en el campo de las anergias juveniles se obtienen resultados a menudo sorprendentes y decididamente mucho más rápidos que otras terapias catalíticas en otros tipos de situaciones.

ELEMENTOS COMPLEMENTARIOS

 

Además de los oligoelementos diatésicos y las dos asociaciones Zn-Cu y Zn-Ni-Co para los síndromes de inadaptación endocrina, la oligoterapia utiliza otros elementos químicos numerosos que completan la acción catalítica. Se trata, en parte, de verdaderos oligoelementos como el Aluminio, el Litio y otros, y de elementos químicos como el Azufre, el Fósforo, el Magnesio y el Potasio que, estando presentes en el cuerpo humano en cantidades superiores al 0,01% de su peso seco, no se pueden considerar oligoelementos, pero se utilizan en oligoterapia con óptimos resultados, asociados a los diatésicos. Estos metales y metaloides se llaman comúnmente “elementos complementarios”.

 

 Elementos complementarios 

Elemento

Acción

Campo de empleo

 

Aluminio

Regula el sistema nervioso, favorece el restablecimiento de las facultades cognitivas en los niños.

Alteraciones del sueño (no de origen digestivo) retardado y cansancio intelectual.

 

Bismuto

Antiinfectivo y antiinflamatorio en ORL.

Anginas, amigdalitis, estados inflamatorios de la garganta y de la esfera ORL en general.

 

 

Cobalto

Regula el sistema neuro-vegetativo, vasodilatador, ansiolítico, antiespasmódico, estimula la hematopoyesis.

Cefaleas vasomotoras, espasmos arteriales, aerofagias, hipo, arteritis de los miembros inferiores, palpitaciones, várices, hemorroides.

 

 

Cobre

Antiinfectivo, antiinflamatorio, estimula las autodefensas, energizante, favorece la absorción del hierro.

Gripes, resfriados, estados infecciosos agudos y crónicos, reumatismos inflamatorios, poliartritis, espondiloartritis anquilosante, psoriasis.

 

 

Flúor

Elemento contitutivo de la fluohidroxiapatía del esmalte de los dientes y estimulador de los osteoblastos del tejido óseo.

Raquitismo, osteoporosis, hiperlaxitud de los ligamentos, alteraciones en el equilibrio, fósforo-calcio, caries de los dientes, descalcificación, escoliosis, torceduras frecuentes.

 

Yodo

Regulador tiroideo hiper e hipo, sin riesgo de modismo.

Distiroidismos funcionales, enfermedad de Basedow, bocio, variaciones de tensión, obesidad.

 

 

 

Litio

Regulador del sistema nervioso.

Síndromes ansioso depresivos reactivos. Alteraciones del humor, inestabilidad caracterial y decaimiento senil asociados a depresión. Dolores musculares secundarios y estados ansioso-depresivos.

 Oligoelementos diatésicos y complementarios 

 

 

 

 

Magnesio

 

 

 

Regulador de la excitabilidad neuromuscular.

Cansancio psíquico e intelectual, desmineralización, raquitismo, espasmofilia, neuritis, neuralgias, alteraciones intestinales crónicas, colitis, enterocolitis, estreñimiento crónico, envejecimiento, prostatismo, artrosis dismenorrea y síndrome premenstrual.

 

 

Níquel-Cobalto

 

 

Regulador de las funciones del páncreas.

Disfunciones del páncreas, meteorismo, aerofagia, digestión lenta, mala digestión de las grasas, heces grasas, somnolencia después de las comidas.

 

Fósforo

 

Regulador de la excitabilidad neuromuscular, antiespasmódico.

Debilidad muscular, tetania, espasmofilia, artrosis, alteraciones de la memoria e intelectivas, miastenia.

 

Potasio

Regulador de los intercambios electrolíticos y de la presión osmótica de las células.

Interviene obstaculizando la retención hídrica en casos de obesidad y en edemas. Útil para dolores articulares de la artrosis.

 

Silicio

Reminaliza el tejído óseo y los anexos cutáneos.

Artrosis, caída de cabello y uñas frágiles, raquitismo, regeneración cutánea, osteoporosis.

 

 

Selenio

 

 

Antioxidante, anti radicales libres.

Útil para contrastar los procesos involutivos del envejecimiento y por su acción antioxidante, anti radicales libres, previene los riesgos cardiovasculares.

 

 

Azufre

 

Desensibilizador de las manifestaciones alérgicas, sinergizador catalíticos de muchos oligoelementos.

Alergias, asma, eccema, acné, forunculosis, problemas dermatológicos en general, caída del cabello y uñas frágiles, trastornos hepatobiliares, artralgias, neuro-artrismo, artrosis.

 

Zinc

Regulador del sistema endocrino, estimulador de los procesos de crecimiento, detoxificante.

Disfunciones de la hipófisis, surmenaje impotencia, cicatrizante.

 LAS EVOLUCIONES DIATÉSICAS

 El proceso de envejecimiento

Las diátesis no constituyen un estado que permanece inmutable durante toda la vida: el único factor que no cambia es la dotación genética inicial.

Por otro lado, ya se ha dicho que es prácticamente imposible encontrar una diátesis pura. Nos encontramos siempre frente a diátesis entrecruzadas y, por esta razón, constituye regla terapéutica, ya experimentada, dedicarse antes que nada al estado diatésico más intrincado, seguir su regresión e intervenir luego en la diátesis que está apareciendo.

Nacemos generalmente con diátesis “jóvenes” entrecruzadas, donde, sin embargo, existe una predominante; o sea que tendremos una predominación de la diátesis 1 Alérgica (Manganeso) o de la diátesis 2 Hiposténica (Manganeso-Cobre). En el transcurso de la vida estos terrenos involucionan hacia la diátesis 3 Distónica (Manganeso-Cobalto) y 4 Anérgica (Cobre-Oro-Plata) y éste es un destino imprescindible del ciclo de la vida del hombre que termina inevitablemente con la vejez. Este proceso de envejecimiento aunque inevitable, puede ser de dos tipos: natural o artificial, o sea provocado por factores externos al organismo, que estimulan una aceleración de los ritmos del envejecimiento natural.

Es prácticamente imposible estandarizar los tiempos de transición de las distintas fases del ciclo de la vida  del hombre, porque varían de individuo a individuo y, en un individuo mismo pueden variar según el tipo de vida y las terapias que efectúa.

Es verdad, sin embargo, que es posible prevenir y combatir el envejecimiento precoz, eventualidad que, como dice J.Ménetrier, no hay que considerar con fatalismo. En efecto, la existencia “se desarrolla lentamente, y muchos años separan una distonía de una esclerosis, años que, sin embargo, podemos emplear para mantener nuestro envejecimiento dentro de los límites naturales”. Estos tratamientos con oligoelementos forman parte de una disciplina llamada “eugeriatría”, método terapéutico que propone ayudar a los hombres a envejecer normalmente o, por lo menos, lo más normalmente posible.

Son muchas las ocasiones en que se pasa de una diátesis joven a una vieja. Las causas son múltiples y, algunas de ellas son típicas de las civilizaciones más evolucionadas: el estrés del trabajo, la contaminación, el abuso de fármacos, el tabaco, el alcohol, la vida excesivamente sedentaria.

De esta forma se pasa precozmente a la diátesis 1 o 2 o a la 4, o sea a la anergia funcional que, si no se cura bien y a tiempo, puede llevar a las arenas movedizas de los psicofármacos, de los sedativos o de los excitantes, con un envejecimiento físico y psíquico del que no se sale más.

Es así como vemos muy a menudo, personas que, a los cincuenta años están replegados sobre si mismos, resignados y ya viejos, a los sesenta están desgastados, y a los setenta esperan sólo la muerte.

Consideramos que la terapia catalítica, si se realiza a tiempo, puede detener estos procesos de envejecimiento acelerado y puede hacer alcanzar esos pasajes diatésicos que llamamos las “regresiones evolutivas”.

Las regresiones evolutivas

Una terapia catalítica focalizada a menudo logra hacer retroceder una diátesis vieja hacia una más joven y es por esto que definimos esta regresión con el termino “evolutiva”; en efecto, se trata de una evolución positiva desde el punto de vista de la salud del sujeto.

De la diátesis 4 a la diátesis 1

Se trata del proceso inverso al que se verifica cuando se manifiesta un envejecimiento precoz y repentino.

La terapia con Oro-Cobre-Plata da, en estos casos, resultados rápidos y a menudo sorprendentes.

El estado funcional anérgico retrocede evolucionando hacia la diátesis Alérgica, reapareciendo la vitalidad y el optimismo característicos de este terreno.

Obviamente es posible que además de la desaparición de los aspectos negativos de las características anérgicas, aparezcan las características positivas pero también las negativas del estado alérgico (hiperenergía, agresividad, etc). En este caso se controlará este estado con el Manganeso, suspendiendo el Cobre-Oro-Plata, y se seguirá la evolución del sujeto, personalizando la terapia catalítica según las necesidades.

De la diátesis 3 a la diátesis 1

También en este caso se obtiene una evolución positiva, aunque menos rápida y definitiva que la anterior.

Desaparecen de todas formas, si bien en un lapso de tiempo mayor, los síntomas más molestos de la diátesis distónica, principalmente el ansia, la melancolía y la emotividad exasperada.

Se obtienen buenos resultados también en lo que se refiere al cansancio por la tarde, a la sensación de tener las piernas pesadas, a las formas espasmódicas, a la memória y a la capacidad de concentración.

En muchos casos, más que una regresión hacia la diátesis más joven, se optiene una atenuación o una desaparición de las alteraciones distónicas más graves y el bloqueo de la evolución negativa.

El sujeto se afirma en una posición seguramente más vivible y evita el pasaje hacia formas distónicas más graves o hacia la anergia. Es muy importante seguir el tratamiento con Manganeso-Cobalto, seguir la evolución positiva y, si se da una regresión total hacia la diátesis 1, controlarla con el Manganeso, eliminando el Manganeso-Cobalto, para retomarlo si se manifestara, caso no raro, un retorno a la diátesis 3.

De la diátesis 3 a la diátesis 2

También este es un campo posible, aunque mucho menos frecuente, ya que la diátesis hiposténica tiende a quedar como es y no a involucionar hacia la distonía.

Los trastornos son, por lo general, de tipo digestivo, con espasmos, colítis, gastruodenitis e inclusive fenómenos ulcerosos. La terapia catalítica da buenos resultados alternando el Manganeso-Cobalto con el Manganeso-Cobre.

De la diátesis 2 a la diátesis 1

También esta regresión, como la que va de la diátesis anérgica a la alérgica, es a menudo espectacular.

Con una terapia a base de Manganeso-Cobre, las manifestaciones más típicas de la hipostenia como el cansarse fácilmente, la falta de fuertes autodefensas, la indiferencia y la actitud negativa hacia la vida, desaparecen para dar lugar a las características típicas de la diátesis 1.

A pesar de esto, es bueno no emplear el Manganeso en estos casos, ya que llevaría a bajar las autodefensas, arriesgando el proceso del sujeto hacia la diátesis 2. Para reducir eventuales excesos diátesicos de tipo 1 será suficiente suspender o distanciar la administración del Manganeso-Cobre.Esta regresión evolutiva es muy importante especialmente en niños que tienen tendencia a las infecciones recidivas del aparato respiratório. Estos jóvenes sujetos que se pasan el invierno entre un resfriado y otro, entre una bronquitis y la otra, pueden restablecer la salud y la buena forma física, con buenas autodefensas, justamente con un adecuado tratamiento con Manganeso-Cobre. Es el clásico ejemplo de cómo la oligoterapi muestra su eficacia como medicina preventiva y curativa del terreno.  

Modalidades de administración, contraindicaciones y compatibilidad con otras terapias 

Vías de administración

Las vías de administración son tres: la oral, parenteral y local. A pesar de que están descritas y probablemente se emplean, la vía local y parenteral no son muy comunes.

Se trata sobretodo de inyecciones intramusculares y subcutáneas de soluciones estériles y, por lo que se refiere a la vía local, de instilaciones locales con soluciones de Mn-Cu.

Se describen también inyecciones en las arterias de cobalto en los casos de arteritis .

Es verdad sin embargo, que la oligoterapia a utilizado y utiliza la vía oral y, más especificamente la vía sublingual, que constituye la forma clásica de administración. La buena vascularización de la lengua y de la boca en general favorece la entrada en circulación de los oligoelementos; éstos, evitando el recorrido gastrointestinal, llegan, con rapidez y sin demasiadas dispersiones, a cumplir su rol catalítico.

Es necesario, por lo tanto, mantenerla solución por lo menos durante un minuto debajo de la lengua. Ya que con los niños muy pequeños es prácticamente imposible llevar a cabo esta operación, se aconseja impregnar un terrón de azúcar con la solución de oligoelementos, para que la chupen manteniendola de esta manera más tiempo en la boca.

Lo que se utiliza es el metal, que debe ser bajo una forma altamente ionizada. Es por eso que en las preparaciones se utilizan, además de los gluconatos, también otras sales. Se usan también, en efecto, las sales de ácidos fuertes, que favorecen una gran disiciación electrolítica, entregando de esta forma una gran cantidad de iones metálicos biodisponibles.

Posología

Para hablar de posología es conveniente hablar antes de las dosificaciones de los oligoelementos.

Éstos, al ser factores metálicos, pertenecen al papel enzimático que gobierna el correcto desarrollo de las reacciones bioquímicas de nuestro metabolismo.

La carencia de oligoelementos produce estados de enfermedad funcional, y es justamente para corregir estos desequilibrios metabólicos y para actuar catalíticamente sobre el terreno, que se utiliza la oligoterapia, es decir la administración de oligoelementos con función catalítica.

Si ésta es su función, serán necesarias algunas condiciones:

  • Los oligoelementos metálicos tendrán que estar en estado iónico, de forma altamente reactiva, o sea biodisponible.
  • Las soluciones tendrán que ser fuertemente diluidas, para permitir una fuerte ionización.

Esto implica, prácticamente, dosificaciones extremadamente bajas, en millonésimas de gramo.

No se trata obviamente de las diluciones homeopáticas, pero tampoco de las dosis ponderales típicas de los fármacos alopáticos, que se pueden considerar tratamientos farmacológicos, pero seguramente no de tipo catalítico.

Estas dosis, extremadamente bajas, por un lado aseguran la ionización fuerte y, por lo tanto, la biodisponibilidad de los cationes en función catalítica, por otro constituyen una garantía contra las hiperdosificaciones, muy peligrosas tratándose de metales pesados.

Los esquemas posológicos de estas dosis bajísimas, pero más que suficiente para reintegrar las carencias de oligoelementos y para desarrollar su actividad catalítica, son extremadamente espaciados.

La literatura internacional sugiere, por ejemplo, para los oligoelementos diatésicos (Mn, Mn-Cu, Mn-Co, Cu-Ag-Au) 2-3 administraciones a la semana.

La misma posología se aconseja para las asociaciones catalíticas del síndrome de inadaptación (Zn-Ni-Co y Zn-Cu) y para casi todos los otros oligoelementos complementarios (S, P, J, K, Bi, Si, Se, etc.).

Las experimentaciones clínicas posteriores a los trabajos de los padres de la oligoterapia han corregido en parte esta orientación posológica, aumentando la cantidad de administraciones, especialmente al inicio del tratamiento. Este aumento posológico se efectúa sólo en las fases agudas de algunas enfermedades, como por ejemplo en la fase aguda de la patología respiratoria de un estado gripal (el cobre varias veces por día) o en las fuertes crisis depresivas (el Litio varias veces por día).

Esta norma parece racional y lógica si se piensa que la oligoterapia es una medicina del terreno, o sea un tratamiento que quiere corregir un desequilibrio diatésico, restableciendo el orden donde hay alteración bioquímica y funcional.  

Para lograr esto no sirven las dosis de choque, fuertes y de rápidos resultados, sino dosis adecuadas (por lo tanto muy pequeñas )que tienen que penetrar en el sistema enzimático que se ha bloqueado.

Este tratamiento debe modificar una diátesis, un terreno enfermo; esto se logra con tiempos relativamente largos.

Contraidicaciones y cautelas

Los grandes maestros de la oligoterapia niegan que, para los oligoelementos, se pueda hablar de contraindicaciones absolutas. Estas operaciones de tipo catalítico se pueden realizar con cualquier paciente con algunas excepciones obvias que son comunes, por otra parte, a todas las sustancias terapéuticas. Nos referimos, por ejemplo, a las insuficiencias renales, para las cuales el problema de la acumulación de sustancias administradas, debido a la reducida eliminación por parte del riñón enfermo, es un problema que no se debe a los oligoelementos en cuanto tales, sino a cualquier sustancia que se administre al paciente. Los antibióticos, por ejemplo, se deben administrar en cantidades reducidas en cuanto a la forma, porque la insuficiencia renal, y por lo tanto la reducida eliminación, lleva a una inevitable acumulación de la sustancia terapéutica en la sangre, con el riesgo de llegar a niveles tóxicos. Esta precaución vale también para los oligoelementos, muchos de los cuales son metales pesados.

Más allá de estos casos excepcionales no existen verdaderas contraindicaciones.

Es importante, en cambio, tomar algunas precauciones; para esto referimos lo que J. Ménétrier afirma en una publicación científica fundamental suya.

Ménétrier dice que no existen contraindicaciones para los oligoelementos, ya que las dosificaciones aconsejadas en oligoterapia  (millonésimos de gramo) son atóxicas y, sobre todo, se trata de productos que son equilibradores funcionales.

Debido a que, sin embargo, su administración causa modificaciones diatésicas, o sea que corrigen el terreno orgánico del sujeto, es indispensable tomar las siguientes precauciones:

  • En casos de tuberculosis evolutiva o recientemente estabilizada no hay que administrar Manganeso (o Manganeso-Cobalto) porque su acción catalítica puede eliminar las defensas “artríticas” necesarias aunque molestas.
  • Si se duda entre administrar Manganeso-Cobre o Manganeso, es mejor iniciar siempre con Manganeso-Cobre, o sino alternar uno con otro.
  • En el caso de hipertensión elevada, y mal soportada, es oportuno no iniciar con sólo Manganeso-Cobalto, aunque la diátesis lo requiera. Hay que comenzar la terapia con Manganeso y Yodo y luego, alternar estos dos oligoelementos catalíticos con el Manganeso-Cobalto. Cuando el estado hipertensivo se habrá estabilizado o será bien tolerado, entonces se pasará al Manganeso-Cobalto solo.
  • En las diátesis anérgicas hay que iniciar siempre con Cobre-Oro-Plata y, luego se alterna al Manganeso-Cobre.

3 respuestas a Oligoelementos

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